




Buen guerrero pero generoso. San Luis fue siempre un guerrero hábil, inteligente y valeroso, pero supremamente generoso con los vencidos. Cuando él subió al trono muchos condes y marqueses, imaginándose que sería un joven débil y sin ánimos para hacerse respetar, se declararon en rebelión contra él. Luis organizó muy bien su ejército y los fue derrotando uno por uno. El rey de Inglaterra invadió a Francia, y Luis con su ejército lo derrotó y los expulsó del país. Pero estaba siempre dispuesto a pactar la paz con sus enemigos tan pronto como ellos lo deseaban. Decía que sólo hacía la guerra por defender la patria, pero nunca por atacar a los demás.
La región estaba habitada por los indios michilingües, calchaquíes y ranqueles, considerados algo hostiles. Luego de ser abandonada durante un par de años, fue fundada nuevamente por Martín García Oñez de Loyola, se la nombró San Luis de Loyola Nueva Medina de Punta de los Venados se llamaba el extremo sur de la Sierra y de allí derivó en nombre de sus habitantes: puntanos.
El lugar elegido para la fundación de la ciudad no poseía agua suficiente, así que se decidió el traslado al delta del río Chorrillo.
Una madre ejemplar. Tuvo la dicha San Luis de tener por madre a una mujer admirable, Blanca de Castilla, que se preocupó por hacer de él un cristiano fervoroso y un gobernante intachable. Esta mujer formidable le repetía a su hijo: "Te amo muchísimo, pero preferiría mil veces verte muerto antes que saber que has cometido un pecado mortal".
